Historias mitológicas, ¡pero en la actualidad!

Percy Jackson. Leímos mitos, vimos la película y después escribimos nuestras propias historias
  

La historia de Nahuel    Autor: Alejo S.   de 1ro 7ma

Había una vez un chico llamado Nahuel Extrantanos, concurría a una escuela a cuatro cuadras de su casa en Chicago. Él nunca conoció a su padre, y su madre era profesora de tiempo completo, por ésto no le podía dedicar mucho tiempo a su hijo.
Un día estaba caminando y de repente le cayó un pergamino en la cabeza, lo abrió y en éste decía:
"Nahuel, soy tu padre Hefesto, yo soy el Dios Griego del Fuego, los demás dioses me apresaron sin razón. Tú tienes que liberarme, posees poderes que no conoces, los debes descubrir e ir a Grecia. Cuando estés allí te daré otra señal en forma de pergamino" 
Cuando el joven leyó esto, fue corriendo a su casa y se lo comentó a su madre. Ella le dijo:
—Sí. Éres hijo de Hefesto, Dios del Fuego. Iremos de viaje a Grecia, como él lo pide. Te necesita.
En la ciudad de Arcadia, nuevamente le cayó un pergamino que decía:
"Nahuel debes traer las siguientes cosas: Un cuerno de Minotauro, la cola de un Centauro y la cabeza de Medusa.
Para recoger estos elementos debes ejercitar tus poderes en el Gimnasio de las Flores. Ve y pregunta por Larry, quien te ayudará a conocerte.
Con todo esto ven al Olimpo, y te llegará una nueva señal mía.
Acompañado de su madre fue al gimnasio, conoció a Larry, quien lo entrenó duro y lo ayudó a ejercitar sus poderes. Al quinto día, Larry llevó al muchacho a un campo alejado de la ciudad, donde debía recoger los elementos que su padre le había encomendado. Allí le dijo:
―Yo soy también hijo de Hefesto y todos sus hijos debemos estar preparados para luchar. Corre por el campo en busca del Minotauro, el Centauro y la Medusa y con todas las partes ve a donde te indicó nuestro padre.
Nahuel fue al Olimpo, llevando lo que Hefesto le había solicitado. Allí se le volvió a presentar un pergamino que decía:
"Camina veinte pasos a la derecha, y sube cincuenta pasos por la montaña, ahí encontrarás la cueva y el portal de la guerra" 
Recorrió el lugar con la compañía de su madre, como Hefesto se lo había indicado. Pero, en la puerta, ella no pudo ingresar y quedó esperando impaciente a su hijo.
El tímido joven ingresó con los elementos en mano, ahí fue recibido por sus hermanos que él no conocía. De repente, en medio de la alegría, se presentaron Zeus, Poseidón, Hades y Hera; rivales de toda la vida de su padre y quienes lo tenían cautivo.
En la dura lucha, los descendientes de Hefesto triunfaron y pudieron liberar a su padre con mucha alegría, para después encontrar a la madre en el portal y devolverle la felicidad y el amor. 



El secuestro           Autora:   Romina S.        de 1ro 7ma
  En una ciudad de Canadá, había una familia conformada por: Martín, el hijo de Poseidón (él, comenzaba a tener habilidades que algunos no tenían); Lucas, el hermano, hijo de la pareja de su madre; y por último, Carina, la madre.
   Martín, no sabía que era hijo de Poseidón, ya que la madre no se lo había dicho. Una tarde, Martín escuchó voces que le advertían cosas. Era su padre Poseidón.
   Esa misma noche, el hermano, Lucas, había desaparecido y nadie sabía dónde se encontraba. En ese momento, la madre le contó a Martín que era el hijo de Poseidón; él no lo podía creer.
   Luego de tanta charla, recurrieron a Joshep, un amigo de la familia, para que los ayudara a encontrar a Lucas.
    Con la compañía del amigo, la madre y alguna ayuda del padre fueron a buscar al hermano. Pero también tenían algunos oponentes, a los que Martín podía derrotar con sus poderes.
    Después de tanto viaje, con la ayuda de su padre, el amigo y la madre, encontraron el lugar donde estaba secuestrado Lucas. Lo habían secuestrado unos mortales, estaban como poseídos por Ares el dios de la guerra. Lo había secuestrado solo por lo cruel que este dios era.
    Luego de la lucha, Martín pudo rescatar a su hermano, y también pudo conocer a su padre.
    Todos volvieron a su vida cotidiana, menos Martín que desarrolló completamente sus poderes: entre otras cosas ahora podía curarse con el agua y leer griego antiguo.